anemos

Tus brazos son mi puerta al cielo...

Tus labios el inocente pecado que me llevará al infierno si tu ausencia se presenta.

Regálame esta noche de lluvia, deja que el viento fresco invada tu pecho mientras nuestros alientos recorren nuestra piel. Regálame esta noche, dejame morir en tus ojos, entrelazando tus manos a mis ansias de amarte.

Deja que la pasión embelezca los sentidos hasta que las sombras de cicatrices pasadas se desvanezcan con el susurro de mi voz: Permiteme incitar tus manos a nunca dejarme ir.

Amame como antes de que el dolor destrozara tus ilusiones, dejame conciliar tu corazón con tu alma, con tu cuerpo... Deja que mis caricias te enamoren, deja que esta noche la lluvia desvanezca tus cicatrices...