Condúceme entre tus callejones, guiame en tu laberinto. No quiero derrumbar tus paredes, no quiero hacer míos tus caminos, no quiero revelar tus secretos.
No destruiré nada tuyo, no me adueñaré de ti. No abriré tus cicatrices ni sangraré tus heridas. Beberé tu dolor y te daré mi sangre, limpiaré tu camino mientras tu alma retoma el paso fuerte que siempre te acompaña.
Confíame tu alma una noche, prueba el descanso de mis brazos, piérdete en mis labios y olvida la amargura de tus andares.
...