Vengo a ti

Vengo a ti, desnudo, sin ataduras, sin cicatrices, sin pesadillas ni juicios de ti.

Vengo a ti con el alma libre, sin coberturas, sin mascaras, sin falsedades.

Vengo a ti con el corazón palpitante, lleno de tu luz. Hambriento de tu amor, de tu roce, de tu mundo. 

Vengo a ti deseando ser uno. Ensamblados en la locura, en la sensatez, en los sueños y en las pesadillas, en la tranquilidad de la noche o en el caos del día.

Vengo a ti con nuestro juego de seducción, vengo a tu alma, a hacerla recordar, vengo a ofrecerte mi corazón, vengo a entregarte lo que soy, vengo a ti.

Vengo a ti con brazos fuertes, hechos para resistir el sucumbir del mundo, de tu mundo. Vengo a ti sin dudas, sin trampas, solo con un cuerpo completo, con un contrato, con un sueño para dos.

Corazón en tormentas

Llevo el corazón en tormentas, descomponiendose siempre ante el sol. Cae siempre rendido y se posa sobre tierra yerma. Va siempre a merced del tiempo; un enemigo que machaca sus sueños, lo engulle como alimento y escupe migajas de un futuro vacío.

Llevo una noche en las manos, mis manos malditas que dejan caer todo al olvido, que no han aprendido a permanecer constantes a la esperanza. Manos que desesperadas recorren las ajenas. Que torpes al sentir paz se sujetan con fuerza y desean crear un abismo en el tiempo, desean que no exista futuro, que no se recuerde el pasado, que no haya presente, que solo viva el instante que promete cordura.

Tengo en mi alma, en mi historia; amores en locura, despojos de cuentos, maldiciones de brujos, esfuerzos de gigantes, sufrimientos de un angel y llanto del infierno...