muerte

Hace mucho conocí la muerte.

Era apenas un niño despistado,
me dio un abrazo dulce,
me ofreció un refugio a la vida,
me contó un secreto, una confesión,
me hizo olvidarlo.

Se despidió con ternura: con un hasta luego en su mirada.

Puertas

Con un viento suave llegaron tus pasos a mi, en un susurro escuché tu voz y abrí mis puertas.

En arrebatos de deseo conocí tus labios y entre mordiscos conocí tu piel... Tus manos guiaban el camino a tu paraíso, con miradas incitantes me envolví en tu sueño...

Tus paredes cerraron las salidas y me encontré en tu pecho, imaginando las nubes, recordando los sueños pueriles...

Maldita fue la ventana que te mostró el mundo externo, que con visiones falsas te llevó de nuevo con el viento y cerró la puerta.