Envuélveme en tu fe pero no comprometas mi carne, o déjame escapar hoy. Escapemos, burlemos la suerte.
Déjame escapar, déjame llegar más allá de tus torbellinos azules, déjame regresar a las olas de la inocencia donde no fui mas qué espuma que quiso alcanzar gaviotas libres.
No me pierdas en los ciclos de la melancolía, en este sinfín de días absurdos, en el camino que regresa siempre al punto de partida.
Rompe el tiempo, no me enfrentes cada día al espejo solo para ver este ente extraño que me niego a reconocer.
Por favor no quebrantes mi espíritu, no rompas el tuyo si aún existen puertas abiertas.
Invítame a tus recuerdos, invítame al pasado donde no existió este futuro.
