Necesito de tu esperanza y tu buenaventura...
Un poco de tu optimismo; echármelo al hombro y caminar sin los deseos de patear las rocas... sin maldecir las noches ni las mañanas.
Necesito de tus ojos para sentirme en casa, leer tus labios, sentir tus palabras y encontrar la fe en el destino.
Te busco en cada rostro pero solo tu mirada me deja ver esa luz, la luz del niño de alma blanca, de sueños de gigante y fuerza de dioses.