Adiós. En el olvido te quedas mi corazón.
Te dejo ir y te llevas la esperanza de que el mundo ruede, gire sin cesar y nos encuentre un tiempo, un espacio, un rincón y tengamos la suerte de coincidir de nuevo.
Se van los sueños y los dulces momentos
No hay regreso en tu rostro. Ningún reloj marcha hacia atrás. Todo quedará en su lugar, cada pieza se reacomodará en su sitio. Y nos habremos olvidado.