Destrózame entonces, arráncame los brazos y llévalos contigo. Escudriña bajo mi piel y encuentra tus anhelos.
Rompe mis huesos e invalida mis andares, no me dejes huir de ti. Amarra mis impulsos, contén mis arranques de niño y doblega mi voluntad.
Armame de nuevo, a tu diseño, a tu antojo, a tus deseos.
Solo no destruyas aquello que te añora, no rompas mis lazos, no coloques piezas nuevas, no incrustes tus manías, no ensambles mis piernas con tus caprichos.